Switch 2 convierte a Mario Wonder en un party game: Impresiones del Parque Belabel
Nintendo nos invita a probar una expansión tan maravillosa como el juego original.

Por fin hemos probado en exclusiva Super Mario Bros Wonder Nintendo Switch 2 Edition, la versión expandida del aclamado plataformas 2D que llegó a Nintendo Switch en 2023. Y lo cierto es que no sabíamos muy bien qué esperar de esta nueva edición centrada en el multijugador, pero el resultado nos ha sorprendido para bien.
Hemos pasado un buen rato recorriendo el Parque Belabel, el nuevo contenido exclusivo de Nintendo Switch 2, probando todos sus modos competitivos y cooperativos junto a otros jugadores. Lo que parecía una simple expansión ha resultado ser una excusa perfecta para volver al Reino Flor con mecánicas frescas que exprimen las posibilidades del juego de formas que no imaginábamos. A continuación, te contamos nuestras impresiones de todo lo que hemos podido jugar.
Gameplay exclusivo de Super Mario Bros. Wonder – Nintendo Switch 2 Edition + Encuentro en el Parque Belabel
Cooperativo con sabor a clásico
El Parque Belabel trae consigo varios modos de juego pensados para disfrutar en compañía, y los cooperativos han sido nuestra primera parada. Uno de ellos nos ha llamado especialmente la atención por cómo aprovecha las capacidades de Nintendo Switch 2: dos jugadores controlan a los personajes de forma tradicional, avanzando por el nivel, derrotando enemigos e interactuando con el escenario, mientras que otros dos se encargan de construir plataformas colocando bloques para facilitar el avance del equipo. Es aquí donde entra en juego el modo ratón del Joy-Con 2, permitiendo a los “constructores” mover un cursor por la pantalla y situar los bloques con precisión.
La idea es curiosa y, aunque el uso del modo ratón puede sentirse algo forzado, el resultado es más divertido de lo que parece sobre el papel. Hay que coordinarse constantemente: los jugadores que avanzan dependen de que sus compañeros coloquen bien las plataformas, y viceversa. Es un pequeño ejercicio de comunicación que funciona especialmente bien si juegas con gente en la misma habitación, aunque se podrá también jugar a través de internet y usando la función Gameshare de la consola.

El otro modo cooperativo gira en torno a una Bob-omb dorada que hay que escoltar desde el inicio hasta el final de la fase. La bomba tiene un temporizador que va bajando rápidamente, pero aquí está el truco: si se la pasas a un compañero, el contador se detiene durante unos segundos. Cuando vuelve a activarse, toca pasarla de nuevo a otro jugador para ganar algo más de tiempo. El objetivo es llegar hasta un cañón al final del nivel antes de que explote, y meterla dentro para que salga disparada. Simple, pero efectivo.
Este modo nos ha parecido un buen ejemplo de cooperativo bien entendido: no basta con avanzar cada uno por su cuenta, sino que hay que estar pendiente de los demás, coordinarse para los pases y gestionar bien los tiempos. Es frenético sin llegar a ser caótico (dependiendo de cómo sean los jugadores), y tiene ese puntillo de tensión que hace al juego emocionante.

En general, estos modos cooperativos recuerdan bastante a los desafíos de misiones de New Super Mario Bros U en Wii U: propuestas sencillas, fases sueltas sin un modo historia detrás, pero entretenidas para echar partidas rápidas con amigos. Nos han gustado, aunque lo que viene a continuación nos ha conquistado bastante más…
Competitivo con mucha miga
Si los modos cooperativos nos han parecido entretenidos, los competitivos nos han encantado. Aquí es donde el Parque Belabel muestra su mejor cara, con propuestas originales que rescatan mecánicas del juego original y las transforman en pequeñas batallas multijugador llenas de caos y diversión.
Hemos probado dos modos de carrera que juegan con las físicas de formas muy distintas. En uno, los personajes van agarrados a unas bolas que rebotan constantemente, y el objetivo es llegar el primero a la meta dominando los saltos erráticos mientras esquivas obstáculos. En el otro, la mecánica cambia por completo: los jugadores se sujetan a una flor que actúa como paracaídas, flotando por el escenario con un control mucho más suave pero igual de complicado de dominar. Ambos modos apuestan por el dominio de las físicas en dos dimensiones, chocando y rebotando con elementos del entorno. Eso sí, no hay interacción directa entre jugadores: el resto aparece como fantasmas, así que nada de empujones ni sabotajes. Cada uno compite contra el nivel y contra el reloj.

Más interesante nos ha parecido el modo en el que hay que agarrar a un Yoshi bebé y alimentarlo con bayas repartidas por todo el nivel. Aquí sí hay competición directa por los recursos: quien consiga que su Yoshi engulla más frutas, gana. Es sencillo de entender pero sorprendentemente adictivo, sobre todo cuando varios jugadores van a por la misma baya y toca decidir en décimas de segundo si arriesgarse o buscar otra.
Pero el que más nos ha gustado es una especie de pilla-pilla protagonizado por Phanto, la icónica máscara voladora de Super Mario Bros 2. Algunos jugadores llevan la máscara puesta y deben perseguir a los que no la tienen. Los perseguidos, por su parte, pueden esconderse y camuflarse con elementos del escenario como nubes o flores para pasar desapercibidos. Al final de la partida, quien lleve la máscara pierde. Es un modo que genera momentos muy divertidos, con tensión constante y esa pizca de estrategia que lo eleva por encima de un simple “pilla-pilla”.

Los modos competitivos nos han gustado más que los cooperativos. Hay más interacción real entre jugadores, las mecánicas son más originales y cada partida se siente distinta. Si el Parque Belabel tiene un plato fuerte, sin duda es este.
La versión definitiva de una maravilla
Tras nuestra sesión con el Parque Belabel, ha quedado claro que esta expansión está diseñada principalmente para el multijugador. Nintendo nos ha confirmado que habrá contenido para un jugador que no hemos podido probar en esta ocasión, pero el corazón de Encuentro en el Parque Belabel late claramente en las partidas en compañía. Y en ese terreno, lo que hemos visto nos ha convencido.
Lo más interesante es que Nintendo ha apostado por un tipo de experiencia que no suele explorar en sus grandes producciones. Modos rápidos, ideas sencillas pero efectivas, partidas cortas que invitan a “echar una más”… Es un enfoque que recuerda más a los juegos indie que han triunfado en Nintendo Switch, esos títulos multijugador de sofá que funcionan tan bien precisamente por su simplicidad. Ver ese espíritu aplicado al universo de Super Mario resulta refrescante y, sobre todo, muy divertido.

La clave de todo esto es que la base jugable sigue siendo la de Super Mario Bros Wonder, y eso ya es un punto de partida excelente. El control sigue siendo igual de fluido e intuitivo, las Insignias siguen aportando variedad incluso en los modos multijugador y las físicas del juego original se adaptan sorprendentemente bien a estos nuevos modos competitivos y cooperativos. No han reinventado la rueda, pero tampoco hacía falta: han cogido lo que ya funcionaba y lo han llevado a un terreno nuevo.
No sabemos todavía hasta dónde llegará el contenido de esta expansión ni cuántos modos incluirá en su versión final. Pero si Nintendo exprime bien las posibilidades, reutiliza mecánicas del juego base y rescata ideas que pudieran haber quedado en el tintero durante el desarrollo original, el Parque Belabel puede convertirse en un complemento muy valioso. El potencial está ahí, y lo que hemos jugado apunta en la dirección correcta.

De momento, nos ha gustado lo que hemos visto. Queremos dedicarle más horas, explorar a fondo todos los modos y descubrir si esta expansión consigue hacer que Super Mario Bros Wonder Nintendo Switch 2 Edition sea un paquete aún más redondo de lo que ya era el juego original.
