Análisis de Resident Evil Requiem para Nintendo Switch 2
El terror de nueva generación cabe en tus manos, y Capcom lo ha demostrado.

Con los últimos Resident Evil funcionado sorprendentemente bien en Nintendo Switch 2, Resident Evil Requiem podría considerarse el monstruo final. Hablamos del primer gran triple A de actual generación que llega de lanzamiento a Nintendo Switch 2, y Capcom no ha escatimado en ambición para que esta versión esté a la altura.
Tras completar el juego y jugar tanto en modo televisor como en portátil, podemos decir que este análisis de Resident Evil Requiem para Nintendo Switch 2 confirma lo que ya intuíamos: Capcom ha hecho lo imposible para que el terror de nueva generación quepa en tus manos, y el resultado no va a dejar indiferente a nadie.
Video Análisis con Gameplay en Nintendo Switch 2 de Resident Evil Requiem
Las dos caras de una misma pesadilla
Resident Evil Requiem es, ante todo, un juego de terror. Y eso puede sonar obvio tratándose de la saga que prácticamente inventó el género, pero no lo es tanto si vienes de las últimas entregas numeradas. Tras dos juegos que viraron hacia la acción con más o menos acierto, Capcom ha querido recuperar el miedo como eje central sin renunciar a lo que aprendió por el camino. El resultado es un equilibrio que, aunque no será perfecto para todos, funciona bastante bien.
La gran apuesta de esta entrega es su sistema de doble protagonista. Por un lado tenemos a Grace Ashcroft, una analista del FBI con una conexión personal con Raccoon City que se mete de lleno en una investigación que se le va de las manos. Por otro, el veterano Leon S. Kennedy, al que no debería hacer falta presentar. Ambos comparten historia, pero sus secciones se juegan de formas radicalmente distintas, y eso es precisamente lo que le da a Resident Evil Requiem su identidad.

Las partes de Grace están pensadas para quienes echan de menos el terror clásico. Aquí la munición escasea, los enemigos son una amenaza real y el sigilo cobra más importancia: observar las rutinas de los zombis, escabullirse sin hacer ruido y decidir cuándo vale la pena gastar una bala son decisiones habituales. Grace cuenta además con un sistema de crafteo basado en sangre infectada, donde puede fabricar curas, munición o inyectores letales que revientan a los enemigos para no tener que comernos la cabeza. Creemos que aporta una capa de gestión muy interesante que le sienta bien al juego.
Con Leon, el tono cambia por completo. Sus secciones recuerdan a lo mejor del Resident Evil 4 moderno: acción directa, arsenal variado, combos cuerpo a cuerpo con su nueva hacha y una gestión de inventario con maletín que invita a optimizar cada hueco. Eso no significa que sus partes carezcan de tensión, porque hay momentos con Leon que son muy agobiantes, pero el enfoque es otro. Aquí puedes permitirte ser agresivo, y el juego te recompensa por ello, también teniendo su parte de gestión de recursos pero con muchos más disponibles y la posibilidad de crear otro tipo de objetos.

Ambos personajes pueden jugarse tanto en primera como en tercera persona, una novedad en la saga que cambia bastante la experiencia. Aunque el juego funciona bien en ambas perspectivas, cada protagonista se siente más natural en una de ellas: Grace en primera persona, donde la claustrofobia y la tensión es más alta, y Leon en tercera, donde tienes mejor visión del entorno para luchar.
A nivel narrativo, la historia tiene mucho fanservice, y a nosotros nos ha parecido bien. Salen capítulos numerados de Resident Evil cada muchos años y es lógico que Capcom quiera premiar a los que llevan décadas con la saga. Eso incluye guiños que conectan la trama incluso con las películas live-action, algo que nos ha gustado por cómo cohesiona un universo que antes iba un poco por libre. Eso sí, si es tu primer Resident Evil, el contexto acumulado de tantos juegos puede despistarte, y no creemos que pudiera haberse hecho de otra forma si Capcom quería dar continuidad a una saga tan larga.

En conjunto es una evolución pensada para contentar a dos públicos que hasta ahora parecían incompatibles: los que buscan terror puro y los que prefieren la acción. Y lo consigue sin que ninguno de los dos lados se sienta descafeinado.
Terror de bolsillo… y de salón
Había muchas dudas sobre cómo se las apañaría Resident Evil Requiem en Nintendo Switch 2. Hablamos de un juego exclusivo de actual generación, pensado para exprimir PlayStation 5, Xbox Series y PC, corriendo en una consola que cabe en tus manos. Es la primera vez que Capcom se enfrenta a un reto así en la híbrida de Nintendo, y lo que han hecho es ir a por todas: han intentado que Switch 2 ofrezca una experiencia lo más cercana posible a las otras plataformas. Y en buena parte, lo han conseguido.
En modo televisor, la apuesta es clara: priorizar el aspecto visual. Capcom ha mantenido la mayor parte de efectos de iluminación, partículas, reflejos y ray tracing que acercan la imagen a lo que se ve en otras consolas. El DLSS hace su trabajo reescalando desde una resolución interna menor, y el resultado, tras las mejoras respecto a lo que vimos en nuestras impresiones, es notablemente mejor de lo esperado. Eso sí, hay concesiones evidentes: las texturas pierden detalle, las sombras se simplifican y la resolución no es tan nítida como en PlayStation 5 Pro o PC.

El objetivo de rendimiento en televisor son 60 imágenes por segundo, pero en nuestras pruebas hemos visto que el juego se mueve casi siempre entre 40 y 60 fps, rondando los 45-50 en la mayoría del gameplay. No llega a ser tan fluido como un 60 estable, pero tampoco resulta desagradable. Lo importante es que apenas hay tirones ni problemas de alto framepacing: las bajadas siempre son suaves y no rompen el ritmo de juego. Para una consola de este tamaño, es un resultado que sorprende.
Donde Resident Evil Requiem nos ha dejado con la boca abierta es en modo portátil. Aquí el rendimiento es, paradójicamente, mejor que en televisor: el juego se mantiene en 60 fps o muy cerca la mayor parte del tiempo. El precio a pagar es una reducción importante en resolución y calidad de efectos, dejando un apartado gráfico más plano y con menos detalle que en modo TV. La diferencia visual entre ambos modos es notable.

Sin embargo, la pantalla de Switch 2 es más pequeña y eso juega a favor del juego: los recortes se disimulan muchísimo mejor y la experiencia se siente potente. Jugar a Resident Evil Requiem en portátil, con auriculares y de noche, es una de las mejores formas de disfrutar este juego.
En resumen: en televisor tenemos un aspecto más cinemático con un rendimiento que sorprende para lo que es la consola, aunque no es perfecto. En portátil, al contrario, un rendimiento excelente a costa de un apartado visual más modesto. En ambos casos, la experiencia queda algo lejos de PlayStation 5 Pro, pero mantiene el tipo para disfrutar del juego sin sentir que te estás perdiendo algo esencial.
Las interpretaciones de Grace y Leon son muy buenas, tanto en español como en inglés, siguiendo la línea de calidad de las entregas anteriores. Nos ha gustado mucho el personaje de Grace por la forma en la que puedes empatizar con ella: alguien relativamente normal que está pasando malos momentos y que, gracias a una representación genial, puedes sentir que realmente está sufriendo. Un detalle que nos ha gustado es cómo el juego recurre al silencio como herramienta de tensión, algo que funciona igual de bien en las secciones tanto de Grace, como Leon. En las batallas de este último sí que el diseño sonoro se acerca más a los juegos de acción de la saga, con más intensidad y ritmo, pero en general el tratamiento del sonido es muy uniforme en todo el juego.
Raccoon City te espera
La historia de Resident Evil Requiem tiene una extensión y desarrollo que nos ha parecido perfecto para lo que es un juego de la saga. El recorrido te lleva desde el centro médico donde todo empieza, un lugar nuevo para todos que consigue que veteranos y novatos estén igual de perdidos, hasta las ruinas de Raccoon City, donde los fans de toda la vida se sentirán como en casa. Ese ritmo de ir descubriendo ubicaciones cada vez más familiares está bien trabajado y ayuda a que los recién llegados se asienten antes de sumergirse en el lore más denso.
Resident Evil Requiem no es un mundo abierto, pero cuenta con áreas amplias que invitan a explorar a tu ritmo. Dentro de cada zona hay libertad para decidir cierto orden a la hora de avanzar, y eso se potencia con la interacción indirecta entre Grace y Leon: si un personaje abre una puerta, el otro puede aprovecharlo después. Según cómo juegues, la experiencia cambia, y esta mecánica es una de las mejores bazas del juego.

Algo que merece mención aparte es cómo Resident Evil Requiem mezcla puzles, exploración, combates y disparos sin que nada se sienta repetitivo. El juego cambia constantemente de registro: pasas de resolver un rompecabezas ambiental a escabullirte de un enemigo, y de ahí a un tiroteo tenso con recursos limitados. Todo ello con base de terror, que es el hilo conductor que unifica cada parte. Esa variedad consigue que la experiencia se sienta fresca de principio a fin.
En cuanto a las opciones de dificultad, Capcom ha sido generosa. Los tres modos cubren un espectro amplio, pero incluso el modo fácil exige cierta gestión de recursos y estrategia. No es simplemente pasear por la historia: toca pensar y pasarlo mal con los zombis. En el otro extremo, la dificultad clásica recupera las cintas de tinta para guardar partida, subiendo la presión de forma considerable.

El juego esconde bastantes secretos y coleccionables. Las figuritas de Mr. Raccoon vuelven a estar repartidas por los escenarios y la historia ofrece variaciones en su desenlace y en algunas zonas del principio, lo que invita a rejugar. Además, incorpora un sistema de logros integrado dentro del propio juego que otorga recompensas en función de enemigos eliminados, retos completados y coleccionables encontrados, añadiendo todavía más contenido para los completistas, que tendrán que rejugar la aventura varias veces para completarlo al máximo.
La versión de Switch 2 incluye control por movimiento que funciona bien en modo televisor con el Mando Pro o los Joy-Con 2. Sin embargo, en modo portátil el eje vertical no está bien configurado, algo habitual en este tipo de control y esperamos que Capcom corrija próximamente con una actualización.

Réquiem por el miedo
Resident Evil Requiem es, posiblemente, la entrega más redonda de la saga en años. Capcom ha conseguido algo que parecía muy difícil: recuperar la esencia del terror clásico de Resident Evil sin renunciar a la acción que tanto éxito le ha dado en las últimas entregas. La fórmula de combinar el horror de Grace con la intensidad de Leon funciona, y lo hace de principio a fin sin que el ritmo decaiga especialmente en ningún punto.

La ambientación, la localización y los personajes están a un nivel excelente. Se siente más Resident Evil que nunca: el terror cambia de forma constantemente, pasando de la oscuridad y el agobio a la acción y la gestión de recursos con una naturalidad que mantiene la tensión.
Lo más sorprendente es que Nintendo Switch 2 ha podido con todo esto de forma más que digna. Hay concesiones gráficas, pero el apartado visual es impresionante, tanto en modo televisor como, sobre todo, en portátil, donde el rendimiento es excelente a costa de un acabado visual más discreto. El RE Engine se lleva muy bien con la consola y eso demuestra que la híbrida de Nintendo está preparada para los grandes lanzamientos de, al menos, la actual generación de sobremesas.
Resident Evil Requiem es un juego de terror sobresaliente que llega a Switch 2 en su versión más especial, una que merece la pena. Si eres fan de la saga, es imprescindible. Y si buscas un triple A de terror, puede ser un excelente punto de inicio en la serie, especialmente formando parte del Resident Evil Generation Pack.
Resumen del Análisis de Resident Evil Requiem para Nintendo Switch 2
Resident Evil Requiem
Aspectos positivos
- La combinación del terror de Grace y la acción de Leon mantiene el ritmo y la variedad durante toda la aventura.
- Rendimiento sorprendente en Nintendo Switch 2, especialmente en modo portátil.
- Ambientación, localización y personajes excelentes que recuperan la esencia clásica de Resident Evil.
- La interacción indirecta entre los dos protagonistas añade rejugabilidad y profundidad a la exploración.
Aspectos negativos
- El rendimiento sufre ligeramente en algunos puntos de la aventura.
- El control por movimiento en modo portátil no funciona correctamente en el eje vertical, dificultando su uso fuera del modo televisor.
