Hemos jugado al primer Pokémon exclusivo de Nintendo Switch 2 y es una explosiva mezcla entre Animal Crossing y Minecraft
Pokémon Pokopia lleva la saga a un territorio desconocido con Ditto como protagonista.

Pokémon Pokopia es uno de los lanzamientos más curiosos que The Pokémon Company tiene preparados para Nintendo Switch 2. Se trata del primer juego de Pokémon exclusivo de la nueva consola, codesarrollado por Koei Tecmo, y que propone algo que no habíamos visto antes en la franquicia: una mezcla entre simulador de vida, construcción por bloques y el universo de los monstruos de bolsillo. Una combinación sobre el papel arriesgada que, tras conocer todos sus detalles, nos dejó con muchísimas ganas de probarlo.
Y eso es exactamente lo que hemos hecho. Hemos tenido la oportunidad de jugar a las primeras horas de Pokémon Pokopia antes de su lanzamiento el 5 de marzo de 2026, incluyendo una sesión de multijugador cooperativo. Tras pasar un buen rato reconstruyendo el mundo, conociendo Pokémon y descubriendo los misterios que esconde esta propuesta, ya tenemos claras nuestras primeras impresiones. ¿Consigue Pokémon Pokopia trasladar la magia de la franquicia a un género completamente nuevo? A continuación, te contamos qué nos ha parecido.
Gameplay Exclusivo de Pokémon Pokopia para Nintendo Switch 2
Un misterio entre ruinas
Desde el principio, Pokémon Pokopia ya deja claro que no es el típico spin-off desenfadado de la franquicia. El jugador encarna a un Ditto que, por razones que se irán desvelando, ha adoptado la apariencia de su entrenador y es transportado a un mundo que, a primera vista, parece completamente abandonado. No hay humanos, no hay civilización… solo ruinas y una tranquilidad que invita a preguntarse qué demonios ha pasado aquí.
Nada más despertar, nos encontramos con el Profesor Tangrowth, un Pokémon peculiar con aspecto canoso y unas gafas rotas que actúa como guía en esta aventura. Es él quien nos pone al día: este lugar fue próspero alguna vez, pero algo ocurrió y cambió la situación. Ahora, poco a poco, los Pokémon comienzan a regresar, y nuestra misión como Ditto será utilizar las habilidades que aprendamos de ellos para reconstruir el mundo y crear hábitats donde puedan volver a establecerse.

Lo que más nos ha enganchado de estas primeras horas es precisamente el misterio constante que flota en el ambiente. Con cada nuevo Pokémon que ayudas y cada estructura que restauras, comienzas a encontrar pistas sobre qué les ocurrió a los humanos. Es un enfoque narrativo poco habitual en Pokémon, más cercano a lo que vimos en Leyendas Pokémon: Arceus, y funciona sorprendentemente bien para mantenerte pegado a la pantalla.
Pokémon Pokopia no tiene prisa por desvelarlo todo, y eso es parte de su encanto. La reconstrucción del mundo se convierte en una excusa perfecta para ir tirando lentamente del hilo argumental, descubriendo fragmentos de historia mientras creas un hogar para los Pokémon que van llegando. Es un planteamiento que, al menos en estas primeras horas, nos ha dejado con dudas de su ritmo y más ganas de seguir explorando.

Construir desde cero
Durante la primera hora y media de partida, Pokémon Pokopia nos lleva de la mano con un ritmo pausado que encaja bien con su propuesta. Al principio, Ditto apenas puede hacer nada: caminar, interactuar con objetos básicos y poco más. Es una decisión de diseño que, lejos de resultar frustrante, sirve para presentar el mundo devastado en el que nos encontramos y hacernos sentir tan perdidos como el propio protagonista. La sensación de desamparo inicial está muy bien conseguida, y nos recordó (salvando las distancias) al comienzo de Zelda: Breath of the Wild.
Todo cambia cuando empezamos a conocer a otros Pokémon. Nuestro Ditto aprende a imitar sus ataques para utilizarlos como herramientas de construcción y modificación del entorno, y es aquí donde el juego empieza a mostrar sus cartas. Pistola Agua de Squirtle sirve para regar los campos e hidratar la tierra seca, Látigo Cepa de Bulbasaur permite crear zonas de hierba alta donde antes solo había páramo, y Corte de Scyther es perfecto para eliminar maderas acumuladas que bloquean el paso. Así, algunos de los Pokémon que conocemos amplían nuestro repertorio de acciones.

El abanico de habilidades no parece que vaya a ser especialmente amplio según lo que hemos podido probar, pero sí lo suficiente para cumplir su cometido: darte libertad total para modificar el entorno a tu antojo. No estamos ante un juego que busque abrumarte con cientos de opciones, sino ante uno que prefiere que domines unas pocas herramientas bien diseñadas. Cada habilidad tiene un propósito claro y encaja de forma natural en el bucle de juego, sin artificios ni mecánicas de relleno.
El sistema de progresión tiene varias capas que van desbloqueándose poco a poco. Por un lado, podemos fabricar objetos utilizando materiales que recolectamos del entorno, al más puro estilo crafting. Por otro, completar misiones de ayuda a los Pokémon nos recompensa con objetos que el PC va almacenando y que podemos usar para decorar o ampliar nuestras construcciones. Y para las estructuras más grandes, como casas o edificios completos, necesitaremos la ayuda de ciertos Pokémon y esperar un tiempo determinado hasta que terminen la obra. Este último detalle, junto con algunas mecánicas de espera, da la sensación de que en algún momento Pokémon Pokopia pudo haberse planteado como un juego para móviles. Sin embargo, no desentona en exceso con cómo se ha adaptado a Nintendo Switch 2.

Y es que el verdadero propósito de Pokémon Pokopia no es solo avanzar en la historia, sino construir un mundo hecho de cubos y decorarlo a nuestro gusto. El componente creativo es el corazón de la experiencia: recolectar recursos, levantar estructuras, diseñar hábitats para que los Pokémon se sientan cómodos y, en definitiva, dar forma a un lugar que antes estaba en ruinas. La libertad para decidir cómo reconstruir cada zona es total, y eso engancha más de lo que podría parecer sobre el papel.
Si tuviéramos que buscar comparaciones, diríamos que estamos ante una mezcla entre Animal Crossing y Dragon Quest Builders, con el universo Pokémon como telón de fondo. Del primero hereda ese ritmo tranquilo y la satisfacción de ver cómo tu pequeño rincón del mundo va cobrando vida; del segundo toma la construcción por bloques y la sensación de estar levantando algo desde cero con mecánicas RPG. El resultado es una combinación que, al menos en estas primeras horas, funciona bastante bien.

Las sensaciones que transmite son tremendamente relajadas, con un ritmo lento que invita a tomarse las cosas con calma. No hay prisas, no hay presión, no hay contrarreloj ni enemigos acechando: solo tú, los Pokémon y un mundo que espera volver a la vida. Para quienes busquen una experiencia tranquila dentro del universo Pokémon, alejada de combates frenéticos o capturas competitivas, Pokémon Pokopia apunta a ser exactamente lo que necesitan. Para el resto… quizá deban esperar a otra entrega de la serie.
Mejor en compañía
Además del modo para un jugador, tuvimos la oportunidad de probar el multijugador de Pokémon Pokopia junto a otros tres jugadores en una sesión colaborativa. El modo que experimentamos nos permitía unirnos al mundo de uno de los participantes, que actuaba como anfitrión, y trabajar juntos en la reconstrucción de su isla. La experiencia fue fluida y sin problemas.
Lo más interesante de jugar en compañía es cómo se amplían las posibilidades. Podíamos encontrar Pokémon procedentes del mundo de otros entrenadores, añadirlos a nuestra Pokédex, e incluso hablar con ellos para completar misiones de ayuda entre todos. La construcción colaborativa funciona de maravilla: mientras uno recolecta recursos, otro puede ir levantando estructuras, y un tercero puede explorar nuevas zonas. El trabajo en equipo se siente natural y tiene su recompensa.

Aunque no pudimos probarlo de primera mano, el juego también incluye la posibilidad de crear una isla privada que se guarda en la nube. Esta función promete ser uno de los grandes atractivos del multijugador, ya que permite que otros jugadores accedan a un mundo común y continúen construyendo incluso cuando no estés conectado. No hace falta que el anfitrión esté presente: la isla sigue ahí, esperando a que tus amigos aporten su granito de arena.
Las posibilidades que abre este sistema son enormes y recuerdan inevitablemente a lo visto en Minecraft. Un mundo persistente, colaborativo y que crece con cada sesión independientemente de quién esté jugando en ese momento. Si The Pokémon Company y Koei Tecmo logran implementar bien esta función, Pokémon Pokopia podría convertirse en uno de esos juegos a los que vuelves una y otra vez solo para ver qué han construido tus amigos mientras no estabas.

El componente multijugador de Pokémon Pokopia no parece un añadido de última hora, sino una parte integral de la experiencia. Jugar solo es perfectamente viable y disfrutable, pero compartir la reconstrucción del mundo con amigos tiene mucho sentido. Habrá que ver cómo funciona todo esto en el lanzamiento definitivo, pero las sensaciones iniciales son muy prometedoras.
Un spin-off diferente a todo lo visto
Tras estas primeras horas con Pokémon Pokopia, nos queda claro que estamos ante uno de los spin-offs más particulares que ha dado la franquicia. No es un juego de combates, no es un juego de capturas frenéticas, no es un puzzle ni un MOBA. Es algo completamente distinto: una experiencia relajada donde la construcción y la exploración mandan por encima de todo. The Pokémon Company ha querido probar algo nuevo, y la nueva apuesta tiene muy buena pinta.
Las inspiraciones son evidentes: Minecraft, Dragon Quest Builders y Animal Crossing resuenan en cada rincón de Pokémon Pokopia. Sin embargo, el juego consigue hacerse su propio hueco gracias a la omnipresencia de los Pokémon en cada mecánica. No son solo elementos decorativos: son la clave para avanzar, construir y explorar. Ditto puede transformarse para nadar como un Pokémon de agua, volar por los cielos imitando a Dragonite y ejecutar varios ataques diferentes que van desbloqueándose a lo largo de la aventura. Ditto es el protagonista perfecto para un juego así, un lienzo en blanco que adopta las habilidades de todos los demás y las pone al servicio del jugador.

Estamos deseando ver qué más puede ofrecer Pokémon Pokopia cuando llegue a Nintendo Switch 2. Por ahora, las sensaciones son muy positivas: una aventura tranquila, creativa y con personalidad propia que puede convertirse en el refugio perfecto para los pokémaniacos que busquen desconectar del estrés diario.
A veces, lo que necesitas es sentarte en el sofá, coger la consola y dedicarte a reconstruir un mundo devastado rodeado de Pokémon. Y eso es exactamente lo que promete este peculiar spin-off.

