Inicio>Artículos>Project Genie no son videojuegos, pero eso da igual: lo que importa es lo que significa

Project Genie no son videojuegos, pero eso da igual: lo que importa es lo que significa

Google desata el pánico en la industria con Genie 3. Pero juzgarla anticipadamente es un error.

Mario Asustado IA Genie

Llevamos días viendo vídeos de mundos generados por Project Genie, la nueva herramienta de Google basada en su modelo Genie 3. Réplicas de Zelda, escenarios que recuerdan a Minecraft o ciudades cyberpunk creadas con un simple prompt. Las redes se han llenado de demostraciones y, con ellas, de dos reacciones opuestas: el asombro de quienes ven el futuro y el rechazo de quienes dicen que eso no son videojuegos de verdad.

La bolsa, mientras tanto, ha entrado en pánico: Unity ya arrastraba una crisis severa con despidos masivos, y ahora sus acciones han caído otro 20%. Roblox, Take-Two, CD Projekt, incluso Nintendo, han visto números rojos. Pero, ¿tiene sentido este terremoto? ¿Estamos ante el fin de los videojuegos tal y como los conocemos o ante otra burbuja de hype tecnológico? La respuesta, como casi siempre, está en algún punto intermedio.

El ruido y la señal

Lo primero que hay que dejar claro es que la crítica de “esto no son juegos de verdad” se queda en la superficie. Claro que no lo son. Si alguien entra esperando un Zelda jugable o una partida seria de cualquier cosa, se va a llevar un chasco monumental.

Estas demostraciones no tienen diseño de niveles, no tienen reglas sólidas, no tienen intención creativa y, sobre todo, no están ejecutando un juego como lo entendemos desde hace décadas. Pero esa crítica apunta al objetivo equivocado. Que sea injugable hoy no invalida nada, porque el valor de estas demos no está en divertir, sino en señalar un salto tecnológico.

Lo que estamos viendo con Genie 3 y con esas réplicas “tipo Nintendo” entrenadas con horas de gameplay no es un motor haciendo trampas. Es una IA generando una sucesión de imágenes coherente en tiempo real que además responde a la interacción del usuario. Y ahí está el hito: no hay modelos 3D tradicionales, no hay un código de juego detrás funcionando como tal, no hay assets colocados a mano ni físicas calculadas del modo clásico.

Lo que hay es una máquina intentando imaginar el mundo al vuelo y mantenerlo estable mientras tú lo recorres. Aunque el resultado sea tosco, el hecho de que exista continuidad y respuesta interactiva ya es una señal potente de hacia dónde va esto.

La curva que ya conocemos

Este tipo de tecnología se parece muchísimo a los primeros pasos de la IA en otros formatos. Hubo un momento en el que el texto generado parecía de juguete, luego llegó la explosión y pasó a ser útil para millones de personas. Hubo un momento en el que las imágenes generadas daban miedo de lo raras que eran, y ahora sirven para publicidad y diseño profesional.

El vídeo era un meme absurdo de espaguetis moviéndose de forma imposible, y hoy empieza a verse completamente real. Sin ir más lejos, Veo 3 de Google ya sorprendía hace meses generando gameplays comentados que costaba distinguir de los reales.

Con los mundos interactivos estamos, probablemente, en esa fase inicial que todavía se ve fea pero que ya deja claro el vector de mejora. Por eso es un error juzgar Project Genie como producto final cuando lo correcto es juzgarlo como primer síntoma de una curva que suele acelerarse. ¿Significa eso que mañana tendremos juegos completos generados por IA? No. Pero sí significa que ignorar esta tecnología porque “ahora no sirve” es repetir el mismo error que se cometió con ChatGPT, con Midjourney o con Sora.

Crear cosas, no juegos

Aquí entra una distinción importante: la etiqueta importa menos que la consecuencia. Puedes discutir si esto entra o no en la definición de videojuego porque hay interacción, pero en el fondo da igual. Lo relevante es que se abre la puerta a generar entornos y experiencias que se adapten en tiempo real al usuario.

Eso encaja más con la idea de crear mundos que con crear juegos, y puede tener aplicaciones que van desde prototipado rápido hasta simulación, pasando por experiencias personalizadas o entornos para realidad virtual. El foco no es “voy a reemplazar a Mario Kart”, sino “voy a producir entornos interactivos bajo demanda”.

Dicho esto, incluso si esta tecnología avanza muchísimo, no hay una línea recta hacia sustituir videojuegos. Un videojuego no es solo una secuencia coherente de imágenes reaccionando a tus inputs. Es intención, ritmo, reglas, diseño, significado, emoción y una visión creativa que decide qué merece existir y por qué.

Miyamoto y Sakurai siempre han insistido en que lo importante es centrarse en la diversión y la experiencia, y eso nace de una mente humana con criterio. Aunque la IA pueda mezclar estilos o imitar patrones, le cuesta tener esa intención auténtica, hilar conceptos con propósito y crear esa sensación de obra que distingue a los grandes juegos.

Un responsable de Nintendo sostiene un peluche de Mario frente al logotipo de Nintendo Switch 2
Miyamoto y un peluche de Mario

Por eso, lo razonable es pensar que la creatividad humana no desaparece, sino que se vuelve aún más valiosa. Lo que destaque será la idea, el diseño y el gusto, no la capacidad de generar metros cuadrados de contenido.

Una herramienta, no un sustituto

Donde realmente se vuelve importante para la industria es como herramienta, no como sustituto. Los juegos cada vez son más grandes, más caros y más lentos de producir porque acumulan tareas pesadas que consumen tiempo sin aportar necesariamente la parte más creativa. Nintendo reconoce que los desarrollos se han encarecido y busca formas de agilizar procesos sin perder su toque artesanal. De hecho, Furukawa ha admitido que vender juegos es una batalla muy dura en un mercado saturado de opciones de entretenimiento.

Furukawa Presidente de Nintendo

Hay mucho contenido en un videojuego que no requiere supervisión constante y milimétrica: variaciones de texturas, relleno de terreno, elementos secundarios, props, pruebas rápidas de iluminación, prototipos de animación o incluso borradores de diálogos de NPCs menores.

Si una IA puede acelerar esas capas, los equipos pueden dedicar más energía a lo que de verdad define un juego: sus mecánicas, su mundo diseñado con intención, su narrativa, su ritmo y su identidad. Eso no es destruir el medio, es liberarlo de la parte más tediosa para que brille la parte más humana.

La pregunta correcta

Visto así, la pregunta no es “¿es jugable hoy?” sino “¿qué va a permitir mañana?”. Y ahí es donde Genie 3 y todo este movimiento sí que importa, incluso aunque ahora se vea rudimentario. Porque demuestra una capacidad nueva: generar un mundo interactivo coherente sin construirlo de forma tradicional. Y cuando una tecnología demuestra eso, lo normal es que no termine reemplazando lo anterior de golpe, sino integrándose como una capa que acelera procesos, reduce fricción y amplía posibilidades.

Super Mario Odyssey TRex

El pánico bursátil de estos días responde más al miedo que al análisis. Project Genie tiene limitaciones enormes: duración, física aproximada, latencia en los controles o resolución baja, entre otros. No es un motor de juegos ni pretende serlo todavía, pero señala un camino. Si dentro de unos años miramos atrás, es muy posible que estas demos se recuerden igual que se recuerda aquel vídeo absurdo de los espaguetis generados por IA: no por la calidad, sino por lo que anunciaba.

Los videojuegos como tal no van a desaparecer. Lo que puede cambiar es cómo se hacen, quién puede hacerlos y cuánto cuesta producirlos. Y en ese cambio, como en todos, habrá quien se adapte y quien se quede atrás.

La creatividad humana, esa que decide qué merece existir y por qué, seguirá siendo el centro. Porque al final, lo que queremos cuando encendemos la consola no es un mundo generado al azar, sino un mundo que alguien imaginó para nosotros.

Redactado por:

Álvaro Rodríguez Estruel
Administrador de Nintendúo
Ingeniero electrónico con más de 20 años de experiencia en redacción y creación de contenido sobre videojuegos. Desde pequeño he estado vinculado a las consolas de Nintendo, especialmente a sagas como Splatoon, Animal Crossing y The Legend of Zelda. Además, soy la voz principal del canal de YouTube de Nintendúo, y un apasionado de la tecnología, la música y el diseño audiovisual.
Arthur Morgan Poke Ball Red Dead Redemption 2